Cómo ayudar a los niños a poner nombre a lo que sienten

La educación emocional empieza cuando una emoción deja de ser «algo que pasa» y se convierte en algo que el niño puede reconocer, expresar y transformar Hay momentos en los que un niño no sabe explicar qué le ocurre. Llora, grita, se esconde, se queda callado o se enfada por algo que, visto desde fuera, parece pequeño. Pero para él no lo es. En ese instante no está exagerando. Está viviendo una emoción que todavía no sabe ordenar. A los adultos nos cuesta recordarlo, pero las emociones no vienen con instrucciones. Un niño pequeño puede sentir tristeza, miedo, enfado, alegría, amor, sorpresa, calma, cansancio o aburrimiento mucho antes de tener palabras precisas para nombrarlo. Y cuando no puede nombrarlo, todo se vuelve más grande . Más confuso. Más difícil de compartir. Por eso, enseñar emociones a los niños no consiste en pedirles que se porten bien cuando sienten algo intenso. Consiste en ayudarles a reconocer qué les pasa por dentro. El primer paso no es controlar, sino identifi...